aparición de las BPO

 

Gestionar millones de referencias de productos, un verdadero cuello de botella para los marketplaces

 

A finales de 2005, Amazon lanzó su plataforma de crowdsourcing de microtareas para apoyar las actividades de back office de su mercado. 

Ya sea clasificando productos, enriqueciendo las fichas de los mismos con información adicional o moderando las opiniones de los clientes, estas tareas digitales, aunque esenciales, consumen mucho tiempo y son repetitivas. Se necesita mucho trabajo para ofrecer un contenido de calidad y un " motor de búsqueda de productos potente y bien optimizado para mejorar el atractivo de la plataforma.

 

Hacia el BPO 2.0 (externalización de procesos empresariales)

 

Amazon podría haber subcontratado simplemente las actividades mencionadas a empresas tradicionales de BPO Esas grandes empresas que emplean a cientos de miles de trabajadores y los reúnen en grandes oficinas. ¡NO! 

Amazon ha decidido crear BPO 2.0 con Amazon Mechanical Turk han digitalizado el negocio a través de una plataforma que gestiona sus actividades de back office y les permite tener una plantilla a distancia. Se ha lanzado la primera plataforma digital de crowdsourcing para microtareas.

 

Externalización de procesos empresariales

 

En 2020, Amazon Mechanical Turk (AMT) ya no es el único proveedor de servicios disponible, ahora compite con más de cien plataformas. Este modelo de negocio totalmente nuevo es innovador y ofrece una amplia gama de beneficios a los usuarios individuales. Sin embargo, también puede provocar un efecto perverso: una nueva forma de esclavitud digital moderna.

 

Basado en un modelo de negocio de doble filo

 

Una de las principales ventajas del modelo de negocio para los usuarios (plataforma y clientes) es la rentabilidad, pero también es una de las causas de este mal funcionamiento. 

En ausencia de reclutar Para hacer frente a los costes directos e indirectos (cotizaciones a la seguridad social, pensiones, seguros médicos, equipos, etc.) asociados a la contratación, las plataformas recurren a autónomos radicados en países emergentes. Esta estrategia puede reducir los costes hasta 10 veces.

Los autónomos, también llamados colaboradores, cobran en función de las tareas que realizan. La plataforma asigna un coste unitario (cantidad que se paga al colaborador) a cada tarea, estimando el tiempo medio dedicado a cada una de ellas (por ejemplo, la categorización de un producto) antes de relacionarlo con una tarifa horaria. Si no hay trabajo disponible para los colaboradores, no se cobra a la plataforma.

Además, como la competencia se desarrolla muy rápidamente, las plataformas intentan reducir sus costes y es el salario de los cotizantes la palanca más fácil de activar. Algunos contribuyentes cobran menos de 0,20 dólares por hora y no tienen cobertura social. Los colaboradores también pueden ser despedidos de la plataforma, sin motivo alguno, de la noche a la mañana y sin que la plataforma tenga que justificarse.

Así, estas plataformas pueden ser interesantes desde el punto de vista financiero para las empresas y los clientes, pero su "extrema flexibilidad" hace que la situación de los contribuyentes sea muy precaria. 

 

Hacia una solución más ética

 

Afortunadamente, hay algunas plataformas que se comprometen a anteponer las personas a los beneficios. Soluciones como Sama o Imerit en Estados Unidos e isahit en Europa utilizan estas tareas digitales como forma de ayudar a las comunidades de personas a evitar la brecha digital, adquirir nuevas habilidades o realizar un proyecto de vida.

 

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