La inteligencia artificial (IA), término acuñado en 1955 por James McCarthy, está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana: en el comercio electrónico, la investigación en línea, los asistentes digitales personales e incluso los coches autónomos. Su objetivo es permitir que los ordenadores o máquinas piensen y actúen como seres humanos, gracias a los datos recogidos y analizados. Una vez analizados, los ordenadores son capaces de actuar según las acciones definidas por el humano que gestiona el entrenamiento de los sistemas de forma automática.

La inteligencia artificial se ha convertido en un elemento central de la transición digital en la sociedad actual. En este artículo, analizamos la aplicación de la inteligencia artificial al vehículo autónomo, una de las revoluciones más espectaculares que revolucionarán el mundo del transporte.

¿Qué es un coche autónomo?

Un coche autónomo, una vez programado y entrenado, será capaz de conducirse automáticamente sin la ayuda de un conductor, durante un periodo de tiempo determinado. Está equipado con sensores de imagen -cámaras, radares, sonares, lidares- cuyos datos son procesados por herramientas de reconocimiento de imágenes. 

La inteligencia artificial vigilará el entorno del coche gracias a una veintena de sensores: analizará las líneas blancas, los obstáculos, las distancias de seguridad o incluso la presencia de un conductor a bordo, asegurándose de que sigue operativo o tomando el control del coche si se queda dormido. La IA también es capaz de detectar, tras ser entrenada, si los componentes del coche necesitan ser sustituidos o no. 

Los vehículos se clasifican en una escala definida por SAE Internacional, organización especializada en ingeniería de automoción, que los prioriza en 6 niveles (0-5) en 2014. Los coches en los que el conductor tiene el control de todo pertenecen al nivel 0. En cuanto al modo de piloto automático, sus funcionalidades oscilan entre la segunda y la tercera. Para alcanzar el cuarto nivel, un coche debe ser capaz de moverse sin su conductor en determinadas situaciones. El nivel 5 es la situación en la que el coche es autónomo en todas las circunstancias, con un ordenador que lo controla todo.

¿Cómo funciona? 

Para que el coche autónomo funcione correctamente, debe ser capaz de procesar las cantidades de datos astronómicos en tiempo real. Para ello es necesario entrenar a la inteligencia artificial para que detecte los objetos mediante la anotación de las imágenes con herramientas específicas de reconocimiento de imágenes.

En efecto, los datos que tienen en cuenta los programas informáticos dedicados al reconocimiento de imágenes o a la detección de objetos, permiten reconstruir la situación de la carretera en 3D. Se analizarán formas como carriles, vehículos, obstáculos, límites de la calzada o incluso señales, y luego se anotarán para que la inteligencia artificial pueda reconocerlas y memorizarlas, y así decidir qué acciones realizar en los controles del vehículo.

El aprendizaje profundo se utiliza para mejorar varias características de los sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS). Por ejemplo, tenemos el control de crucero inteligente, que adapta la velocidad del coche cuando detecta una señal de límite. Mediante el aprendizaje profundo, el sistema aprende a identificar estos objetos.

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¿Por qué la IA es clave para el coche autónomo del futuro?

Varias estadísticas han demostrado que más del 90% de los accidentes están relacionados con el error humano, con el fallo del conductor en la mayoría de los casos. La inteligencia artificial, entrenada por la inteligencia humana, puede ser LA clave del coche autónomo del mañana, ya que podría habilitar total o parcialmente : 

  • reducción de los accidentes mediante la mejora de la gestión del tiempo de reacción y la fiabilidad de los sistemas informáticos
  • mejor adaptación de los límites de velocidad
  • la reducción de las señales, ya que el coche puede recibir información electrónicamente
  • una reducción de los atascos y una mejor gestión del tráfico por carretera gracias al sistema de comunicación entre vehículos
  • facilidad de aparcamiento con la automatización de la búsqueda de plazas, el coche también puede aparcar por sí mismo en otro lugar una vez que haya dejado a sus pasajeros en un lugar determinado
  • entrega automática de comestibles de tiendas de comestibles, supermercados a domicilio, y mucho más.

A pesar de los avances en materia de seguridad vial y de los previsibles efectos positivos que permitirá el entrenamiento de algoritmos de inteligencia artificial para los coches autónomos, aún quedan retos por delante. Retos jurídicos en cuanto a la responsabilidad legal implicada, retos de seguridad informática con la piratería informática que hay que contrarrestar, por ejemplo, y cuestiones económicas en cuanto a la noción de servicios (seguros de automóviles, coches conectados, etc.), obsolescencia programada con las actualizaciones necesarias de los componentes utilizados, recalificación de los conductores, transformación del sector de la venta y el mantenimiento de automóviles, que puede ser costosa y compleja. 

Son muchos los actores que trabajan en proyectos de coches autónomos: fabricantes de automóviles como Renault, Toyota, Audi, Tesla, Mercedes-Benz, pero también fabricantes de equipos como Valeo, Bosch o Continental. Otros actores también están involucrados en el desarrollo de sistemas automatizados como Google, con su sistema de piloto automático para coches, o Apple, con su sistema de conducción autónoma. 

Según laINRIALos vehículos autónomos no llegarán hasta 2025 a las carreteras privadas y en 2040 a las públicas. Está previsto desarrollar este sector. Para ello, los actores del sector de la automoción y de la alta tecnología especializada en inteligencia artificial tendrán que colaborar con los políticos de cada país para encontrar soluciones sostenibles y hacer frente a los retos legales, de seguridad informática y económicos.

Habrá que realizar numerosas pruebas para garantizar que los sistemas automatizados que utilizan la inteligencia artificial sean eficaces y estén actualizados. 

Además de los efectos en la vida cotidiana, la implantación de la inteligencia artificial en el coche autónomo tendrá efectos en el mercado laboral. Muchos puestos de trabajo podrían eliminarse, otros se reinventarán y aparecerán nuevas profesiones, relacionadas estrecha o remotamente con el automóvil. Esto sin duda conducirá a una optimización del tiempo de trabajo, la productividad y la reducción de los costes relacionados con el uso de los vehículos.

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